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Welcome to the Circus, 2025
(texto de Pablo Barrios Martínez)
Stéphane Mallarmé: «El hombre puede ser demócrata; el artista se desdobla y debe permanecer aristócrata.»
Esta exposición reúne el último proyecto artístico de Baptiste Laurent (Nantes, 1980), residente en España desde hace más de quince años, quien nos revela la tragedia impuesta al final de la celebración del orden internacional.
Laurent busca revitalizar su pintura declinando sus raíces e incorpora símbolos locales de la cultura española, como el universo de las calaveras de la Conquista de América Latina y de la pintura andaluza. En la lucha interna de su proceso creativo, confronta críticamente su pintura con la caza, la guerra y con la identidad nacional francesa en el contexto europeo e internacional, que aquí asumen el papel de protagonistas.
A través de la metáfora del circo, del fútbol, del tiovivo y de los parques de atracciones, el artista caricaturiza irónicamente la sociedad del espectáculo, transformando la cultura, la política y la construcción de la identidad nacional en un carnaval. El triunfo de las redes sociales, la frivolidad de la vida democrática y la banalización del arte y la literatura han convertido la experiencia cultural en una necesidad ineludible de diversión. Legitima lo popular mientras busca un ideal plástico e intelectual capaz de expresar las emociones y los sentimientos humanos más elevados, en resonancia con la mitología del sueño, donde pasado, presente y futuro se confunden frente al frenético desenlace de la tragedia internacional de las guerras y la memoria colonial que rodean a Occidente.
Al vincular su obra con el mundo de su infancia, reinventa los mitos del salvaje oeste y del buen salvaje para explorar una idea sin nombre, donde las máscaras imponen un sentimiento dramático a la historia y donde los sueños de gloria son traicionados. Desde la profundidad de su ser y de los recuerdos de la infancia, reorganiza la dimensión de los cuerpos, los animales y los objetos, dotando a las miniaturas de una grandiosidad desproporcionada y teatral.
Su capacidad de imaginación otorga al espectáculo del paisaje contemporáneo un misterio dentro del curso de la historia, reafirmando la construcción de los roles de género y transformando el pasado individual en una experiencia colectiva, atravesada por sus preocupaciones varoniles. La teatralidad de sus grandes cuadros lo embarca en ensoñaciones místicas, donde expresa su poesía en consonancia con sus inquietudes sociales.
Al mezclar elementos opuestos, teje lazos entre su mundo íntimo y el mundo contemporáneo a través de la figuración simbólica, la versatilidad de los cánones, la pincelada singularizada, la gestualidad de las formas, la mezcla de técnicas (dibujo, pintura y escultura), el libre uso del color, el humor, lo grotesco y la reapropiación de su universo imaginario. Baptiste Laurent pinta como desea: es una necesidad primordial. Su pintura transgrede el orden clásico de la representación trascendental y canónica de las normas, oscilando entre la tristeza y la alegría, al tiempo que despierta la empatía del espectador.